Los próximos avances de La Promesa anuncian un giro demoledor que cambiará para siempre el destino de la finca y de todos sus habitantes. La venganza, largamente contenida, por fin se sirve, y esta vez no hay marcha atrás. Curro, tras haberlo perdido absolutamente todo, regresa más fuerte, más decidido y con una verdad en las manos capaz de destruir a Leocadia para siempre.
Durante semanas, Curro ha vivido en la sombra, humillado, apartado y señalado como el culpable de errores que nunca cometió. Le arrebataron su lugar, su voz y su dignidad. Pero lo que Leocadia nunca imaginó es que, mientras ella celebraba su falsa victoria, Curro estaba reconstruyéndose en silencio, pieza a pieza, esperando el momento exacto para atacar.
Y ese momento ha llegado.
Los avances muestran a un Curro transformado: ya no es el joven impulsivo ni el hombre derrotado. Ahora es frío, calculador y peligrosamente lúcido. Ha descubierto documentos ocultos, testimonios enterrados y una traición cuidadosamente encubierta que apuntan directamente a Leocadia. La mujer que durante tanto tiempo movió los hilos desde las sombras empieza a sentir que el suelo se resquebraja bajo sus pies.
Leocadia percibe el peligro, pero subestima a su enemigo. Cree que Curro sigue siendo fácil de manipular, alguien a quien puede aplastar una vez más. Grave error. Cada intento de intimidación fracasa, cada amenaza se vuelve en su contra. Curro ya no tiene nada que perder… y eso lo hace imparable.
El enfrentamiento entre ambos es uno de los momentos más intensos y esperados de La Promesa. Frente a frente, sin testigos y sin máscaras, Curro le devuelve a Leocadia todas y cada una de las humillaciones sufridas. Sus palabras no son gritos, sino sentencias. La acusa de haber destruido vidas, de haber mentido, de haber construido su poder sobre el dolor ajeno.
Por primera vez, Leocadia pierde el control.
Los avances revelan escenas inquietantes: Leocadia sola, nerviosa, revisando papeles, consciente de que su imperio está a punto de derrumbarse. Los rumores empiezan a circular por la finca, las miradas cambian, los aliados dudan. Quienes antes la defendían ahora se preguntan si no será Curro quien dice la verdad.
Y entonces ocurre lo impensable: Curro lo recupera todo. Su nombre es limpiado, su posición restaurada y su honor reivindicado ante todos. La verdad sale a la luz con una fuerza devastadora, dejando a Leocadia completamente expuesta. Ya no puede esconderse, ya no puede negar lo evidente.
La caída de Leocadia es lenta, dolorosa y pública.

Los avances muestran cómo la mujer, acostumbrada a dominar cada situación, se ve acorralada por sus propios actos. Sus planes se desmoronan, sus chantajes pierden efecto y su influencia se evapora. Cada puerta que intenta abrir se le cierra en la cara. Cada mentira pronunciada en el pasado vuelve ahora como un castigo.
Curro, lejos de celebrar con euforia, observa el derrumbe con una mezcla de alivio y tristeza. La venganza no le devuelve el tiempo perdido, pero sí le devuelve algo mucho más importante: la justicia. Por fin puede mirar a todos a los ojos sin bajar la cabeza.
La tensión en la finca es absoluta. Nadie sabe hasta dónde llegará esta guerra ni qué consecuencias finales tendrá. Algunos temen que Leocadia, acorralada, sea capaz de cualquier cosa. Otros creen que su final ya está escrito. Lo único seguro es que nada volverá a ser como antes.
En las últimas imágenes de los avances, Leocadia aparece derrotada, con la mirada vacía, consciente de que su reinado ha terminado. La mujer que sembró miedo ahora cosecha soledad. Mientras tanto, Curro se mantiene firme, rodeado de quienes nunca dejaron de creer en él.
La Promesa entra así en una de sus etapas más explosivas, donde la verdad triunfa, la venganza se consuma y el poder cambia definitivamente de manos.
La pregunta ya no es si Leocadia caerá…
sino qué quedará de ella cuando todo termine.