La atmósfera en el palacio de La Promesa ha cambiado para siempre. Lo que comenzó como una serie de intrigas palaciegas ha escalado hasta convertirse en un thriller psicológico y social que tiene como protagonista a una mujer herida pero no vencida: Margarita. El próximo giro en la trama no solo promete justicia, sino la destrucción total de la imagen pública de uno de los personajes más odiados de la serie, el Capitán Lorenzo de la Mata.
El detonante: Una agresión imperdonable
Todo comienza con un acto de violencia que marca un punto de no retorno. Lorenzo, acorralado por sus propias mentiras, pierde los papeles y agrede físicamente a Margarita, presionando su cuello contra la pared. Este acto, aunque deja marcas invisibles a los ojos de los demás, despierta en Margarita una determinación de acero. Sola en su habitación, temblando pero con la mirada fija en el cálculo, decide que Lorenzo ha cruzado una línea que no tiene vuelta atrás.
Mientras tanto, Martina vive su propio calvario al haber escuchado parte de la agresión. El miedo se apodera de ella, pero Curro, al enterarse de lo sucedido, siente que la sangre le hierve. Es aquí donde las fuerzas del palacio comienzan a alinearse contra el Capitán. Curro, lejos de actuar por impulso, propone una estrategia clara: es hora de imponer límites a un hombre que se cree por encima del bien y del mal.
El as bajo la manga: El secreto de Sebastián
Margarita no se queda de brazos cruzados. Con paso firme, acude a Alonso para denunciar que el Capitán está fuera de control. Sin embargo, su verdadera jugada maestra se gesta en la intimidad de su cuarto. Recupera documentos antiguos, cartas y una fe de bautismo que ha guardado en secreto durante años.
El secreto es devastador: Lorenzo abandonó a un hijo bastardo años atrás, un niño llamado Sebastián que nació fruto de un abuso hacia una joven que trabajaba para la marquesa Cruz. Margarita, decidida a no proteger más la falsa honra del Capitán, envía una carta al joven invitándolo al palacio para que reclame lo que es suyo.
La cena formal: Un escenario para la humillación

El clímax de esta historia se desarrolla durante una pomposa cena formal en el palacio. Lorenzo, con su habitual arrogancia, intenta mantener la farsa de normalidad. Pero Margarita, pidiendo la palabra ante todos los invitados, lanza la primera piedra: denuncia públicamente haber sido agredida por él.
La tensión llega a su punto máximo cuando las puertas del salón se abren y entra Sebastián, la copia exacta de Lorenzo. El joven, con voz clara y digna, se presenta ante la mesa principal y revela su origen, acusando a Lorenzo de haber abandonado y amenazado a su madre para silenciar la verdad. El silencio en el salón es absoluto; la farsa del Capitán se desmorona frente a la aristocracia que tanto pretendía impresionar.
Consecuencias legales y militares
La caída de Lorenzo es estrepitosa. No solo se enfrenta al juicio social de sus pares, sino a las consecuencias oficiales de sus actos. Alonso, actuando con la autoridad que le confiere su posición, recibe una notificación de la casa real. El veredicto es contundente:
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Anulación del título: Lorenzo deja de ser oficialmente Capitán.
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Suspensión de funciones: Se le retira cualquier mando o autoridad militar.
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Investigación formal: Se abre un proceso para que responda por la agresión y el abandono.
Lorenzo, escoltado por oficiales militares, abandona el palacio no como el hombre altivo que entró, sino como un hombre que debe responder ante la justicia. El palacio, por primera vez en mucho tiempo, respira con alivio.
El nuevo tablero: El miedo de Leocadia
Sin embargo, la caída de un gigante siempre deja un vacío de poder. Leocadia, al ver cómo Lorenzo es expulsado y humillado, siente un escalofrío recorrer su cuerpo. Ella sabe que su posición también es vulnerable y que las alianzas que mantenía con el Capitán ahora son cenizas.
Con una cautela renovada, Leocadia empieza a mover sus propias fichas. Sabe que el aislamiento es debilidad y decide buscar protección en las altas esferas, contactando a un duque influyente con acceso directo a la corte. El juego en La Promesa ha dado un giro de 180 grados: mientras unos celebran la justicia, otros preparan nuevas estrategias para sobrevivir en un palacio donde las sombras parecen ser más largas que nunca.
Este episodio marca un antes y un después en la serie. La valentía de Margarita y la aparición de Sebastián no solo han servido para castigar a Lorenzo, sino para demostrar que en La Promesa, tarde o temprano, todos los secretos terminan saliendo a la luz, sin importar cuán profundo se intenten enterrar.