En el intrincado universo de La Promesa, pocos personajes han sabido navegar las aguas del abuso y la manipulación con tanta impunidad como Lorenzo de la Mata. Sin embargo, las crónicas recientes del palacio nos sugieren que el “garrapato”, apodo con el que los seguidores de la serie suelen referirse al capitán, ha comenzado finalmente a cavar su propia tumba. El capítulo actual no es solo una entrega más; es un momento de catarsis para el espectador, donde el abuso sistemático empieza a encontrar, por fin, una resistencia sólida y una consecuencia ineludible.
Un Animal Herido y Fuera de Control
Lo que define la situación actual de Lorenzo es la pérdida absoluta de su frialdad calculadora. El hombre que antes movía los hilos con precisión militar ahora actúa como un animal rabioso e imprevisible. Su despecho tras lo ocurrido con Margarita y el anuncio del matrimonio entre Ángela y su rival lo han llevado a un estado de violencia contenida que ya no se molesta en ocultar. Lorenzo ya no finge; su rabia es pública, habla mal de Ángela y pierde los nervios con una facilidad que ha empezado a inquietar incluso a sus antiguos aliados.
El Miedo como Motor de Alianzas Inesperadas
Uno de los puntos más fascinantes de este arco narrativo es cómo el comportamiento errático de Lorenzo ha logrado algo casi imposible: que Margarita y Doña Leocadia coincidan en su diagnóstico. No es que hayan formado una alianza de amistad, sino que las une un miedo genuino ante lo que el capitán es capaz de hacer.
Margarita, lejos de esconderse, ha decidido llevar la voz de alarma directamente al despacho del Marqués. No lo hace desde el drama, sino desde una preocupación real por la seguridad del palacio, advirtiendo que alguien con tal nivel de frustración es una bomba de relojería. Incluso Leocadia, que siempre ha jugado a dos bandas, reconoce con inquietud que Lorenzo “es capaz de cualquier cosa”. Cuando la mujer que suele protegerte empieza a verte como un problema, tu destino está sellado.
El Despertar de Alonso: El Marqués Toma el Mando

La gran sorpresa de la Temporada 5 es, sin duda, la evolución de Don Alonso. El Marqués, que en etapas anteriores parecía un elemento decorativo más del palacio frente a las intrigas de Cruz, ha despertado finalmente. Ante las advertencias de Margarita, Alonso no ha respondido con las habituales medias tintas o silencios cómplices. Por el contrario, ha marcado una línea roja definitiva.
El Marqués se ha comprometido a intervenir y obligar a Lorenzo a asumir la realidad de su pérdida de poder. En el código de honor de La Promesa, cuando Alonso deja de pedir y empieza a ordenar, el margen de maniobra de Lorenzo se reduce a cero. El capitán ha perdido su boda con Ángela, ha perdido prestigio y, lo más grave, está a punto de perder su posición de protección dentro de la familia.
El Acto Final: La Difamación como Último Recurso
En un acto de desesperación indigna, Lorenzo ha recurrido a difundir rumores infundados sobre la salud mental de Ángela para justificar su fracaso. Sin embargo, esta maniobra le ha salido el tiro por la culata, ganándose el desprecio total de Leocadia. En el universo de La Promesa, tales bajezas son imperdonables.
Conclusión: Un Punto de No Retorno
La pregunta ya no es si Lorenzo de la Mata caerá, sino cuándo y de qué manera ocurrirá su salida definitiva de palacio. Con el Marqués interviniendo seriamente, Margarita alzando la voz y Leocadia retirando su protección, el capitán se encuentra contra las cuerdas. Estamos ante el ocaso de un villano que creyó que el orgullo y el uniforme lo hacían intocable. La estabilidad de La Promesa exige su caída, y todo indica que la justicia poética está más cerca que nunca. ¡El reinado del miedo de Lorenzo está llegando a su fin!