Los próximos capítulos de La Promesa llegan cargados de una tensión insoportable, marcados por una decisión de Alonso que sacude los cimientos de la finca y cambia el destino de todos sus habitantes. Nada vuelve a ser igual después de este momento clave, porque lo que Alonso decide no solo afecta a su familia, sino que desata una cadena de consecuencias imprevisibles, dolorosas y, en algunos casos, irreversibles.
Desde hace tiempo, Alonso se encuentra atrapado entre la razón y el corazón. Las presiones económicas, los conflictos familiares y los secretos que amenazan con salir a la luz lo empujan a tomar una postura firme. Durante semanas ha intentado mantener el equilibrio, creyendo que aún podía salvar la situación sin causar daño. Sin embargo, los avances confirman que la paciencia de Alonso se ha agotado.
La decisión llega tras una noche de dudas, reproches y recuerdos del pasado. Alonso entiende que seguir postergando lo inevitable solo empeorará las cosas. Así, en un acto que sorprende incluso a quienes lo conocen mejor, toma una determinación que nadie esperaba… y que deja a todos en estado de shock.
Aunque al principio intenta presentarla como una medida necesaria, pronto queda claro que su decisión tiene un trasfondo mucho más profundo. Alonso decide romper con una situación que llevaba años sosteniéndose a base de silencios y concesiones, aun sabiendo que eso podría provocar rupturas definitivas dentro de su propia familia.
Las reacciones no se hacen esperar. Algunos personajes quedan completamente devastados, incapaces de aceptar que Alonso haya sido capaz de llegar tan lejos. Otros, en cambio, ven en su decisión una oportunidad para cambiar el rumbo de La Promesa y ajustar cuentas pendientes. La finca se divide, y el ambiente se vuelve irrespirable.
Uno de los puntos más impactantes de esta trama es que Alonso actúa con frialdad y determinación. Ya no hay dudas en su mirada. Por primera vez, se muestra dispuesto a sacrificar afectos y relaciones con tal de proteger lo que considera esencial. Esta actitud desconcierta a quienes siempre lo vieron como un hombre conciliador.
Los avances insinúan que su decisión afecta directamente a varios personajes clave, poniendo en peligro alianzas que parecían inquebrantables. Viejas promesas se rompen, palabras dichas en el pasado regresan con fuerza y las consecuencias empiezan a manifestarse de manera inmediata.
Mientras algunos intentan convencerlo de que recapacite, Alonso se mantiene firme. Sabe que dar marcha atrás sería admitir debilidad, y eso es algo que no está dispuesto a permitir. Su postura genera enfrentamientos cargados de tensión, gritos, lágrimas y acusaciones que sacan a la luz resentimientos ocultos durante años.
Paralelamente, la decisión de Alonso provoca que ciertos secretos, hasta ahora bien guardados, empiecen a filtrarse. Personas que se sentían seguras comienzan a temer que su pasado salga a la luz. La Promesa se convierte en un hervidero de rumores, sospechas y traiciones silenciosas.

Uno de los momentos más impactantes llega cuando Alonso se enfrenta cara a cara con alguien muy cercano. En ese encuentro, queda claro que su decisión no solo es racional, sino también profundamente emocional. Hay reproches no resueltos, culpas acumuladas y heridas que nunca llegaron a cerrarse. Ese diálogo marca un antes y un después.
Los avances dejan entrever que Alonso podría estar dispuesto a asumir las consecuencias más duras de su elección, incluso si eso significa quedarse solo. Su determinación genera tanto admiración como rechazo, y la figura del patriarca se transforma ante los ojos de todos.
Pero lo más inquietante es que esta decisión es solo el inicio. Las consecuencias se irán desarrollando poco a poco, afectando a relaciones que parecían estables y provocando giros inesperados en la trama. La finca entra en una nueva etapa, más oscura y peligrosa.
Algunos personajes intentan adaptarse a la nueva realidad, mientras otros planean en silencio cómo revertir la situación o sacar provecho de ella. La tensión aumenta y el clima de desconfianza se instala definitivamente en La Promesa.
La gran pregunta queda en el aire:
¿Ha hecho Alonso lo correcto, o su decisión acabará destruyendo todo aquello que intentaba proteger?
Una cosa es segura:
después de esta determinación, La Promesa ya no volverá a ser la misma.
Las relaciones se quiebran.
Los secretos amenazan con estallar.
Y el destino de todos queda en manos de una sola decisión.